martes, 12 de julio de 2011

La Isla de los Muertos en Second Life

Perpleja quedó  Oteaba  por ser la única cliente de un viaje muy barato contratado por internet.. A la llegada no hubo bienvenida. Un tal Caronte, desde lejos, le gritó; ¡Oteabaaa,  lárgate, no es tu hora!...Entonces se dio cuenta  de que estaba en uno de los cinco cuadros de La isla de los Muertos pintados por  Bocklin ….En vez de poner pies en polvorosa,  la muy tozuda no perdió la oportunidad de patearla.
Quería explorar  todas las versiones  en el río Estigia..  Para seguir ruta, preguntó a unas elegantes chicas pero..., debían ser mudas... no contestaron . Algo descorazonada se dirigió a una violinista que se concentraba en tocar un Stradivarius  sin cuerdas,  y de nuevo la callada por respuesta… Al fin, unas caras entre la niebla, le aconsejaron saltar  a otra isla.

Había anochecido y se dirigió hacia donde sonaban las teclas de un piano.  Su corazón se agitó con el pensamiento de que fuera el mismísimo S. Rachmaninov;  pero no, no era el compositor de tan bella sinfonía.  Los cabellos delataron a quien tocaba. Sin duda,  era aquella niña  nacida de la pluma de García Márquez  a quien le seguía creciendo el pelo después de muerta… ¿sería por amor o por algún que otro demonio suelto?.
No pudo seguir peregrinando. Un árbol hembra  de la noble estirpe  “Haya de Holanda”,  le advirtió  del peligro que corría ¡Caronte venía a por su alma!. La tronca, en un esfuerzo metafísico, alzó una de sus  enormes ramas indicándole la ruta de salida.
A salvo, Oteaba Auer,  se siente en deuda con su redentora. Ha pensado que cuando regrese a  la Eternidad, le llevará un saco de abono para que de sus hojas marchitas florezcan tulipanes.

viernes, 1 de julio de 2011

Sanfermines en Second Life

Con  la dichosa  crisis, Oteaba Auer perdió  la “H” del ahorro y se queda sin pisar Pamplona. Desde que el Nobel E. Hemingway hiciera, mundialmente,  famoso "Los Sanfermines" con su libro “Fiesta”, Oteaba no ha dejado de acudir.  Las siguientes imágenes dan prueba de ello.
Cuando jóven tuvo el honor de  estar en el balcón del Ayuntamiento en el momento de “El CHUPINAZO” ¡¡¡PAMPLONESESSS, PAMPLONESAASSSSS GORAAA SANNN FERRMINNN!!! VIVAA SAN FERRMIIINNNN!! De ahí en adelante, Pamplona se convierte en sinónimo de diversión.
Como foránea que se precie,  pasó a ver la fuente de Navarreria, y, por inspiración divina, supo  la no conveniencia de subir y saltar..Carecería de brazos abiertos que la recogieran como  se hace con al resto de los turistas!
Y se fue al callejón…al  El Encierro ¡Y corrió!...por la cuesta de Santo Domingo ..¡vaya que corrió!...Tanto corrió que se salió de la ciudad…
Al ver la siguiente fotografía, …mmm…no sabe, no recuerda como llegó a esa ducha con un cura, un japonés que fotografiaba por debajo de la cortina y una chica que empinaba el codo.
Al final, Oteaba Auer piensa haber tenido un “Encuentro en la tercera fase”…Jamás reconocerá que en ningún momento abandonó la bota de….¿Coca-Cola quizás?...¡7 de Julio, San Fermín!